viernes, 29 de febrero de 2008

Video de la mente

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Los origenes

En este manual trataremos de ver y entender todo sobre la terapia cráneo-sacral. Aunque al principio intenté que fuera un pequeño manual, según me adentraba en este fascinante mundo del sistema cráneo-sacral con sus repercusiones anímicas y mentales, empecé a encontrarlo tan apasionante e intrigante que se me hizo totalmente imposible resumirlo en pocas líneas.

Estudiando, analizando y entendiendo el sistema fisiológico cráneo-sacral y sus aspectos psicológicos, me doy cuenta de la amplitud de este tema.

Me siento fascinado por este proceso de sanación nuevo para mí y que nunca antes había experimentado.

Aunque esta terapia se parezca en algunos aspectos aislados a la terapia de polaridad del doctor Randolph Stone o al terapeuta Reiki, tenemos que decir que en su conjunto la terapia cráneo-sacral no tiene nada que ver con otras técnicas como las ya expuestas.

En el Reiki el terapeuta pone las manos en el cráneo y permite que la energía universal entre en el paciente, aquí sin saberlo es muy probable que se realice un ajuste cráneo sacral, o sea que se esté haciendo algo de terapia cráneo-sacral, pero sin conocimiento previo. También es muy posible que se produzca un intercambio de energía con la energía del campo energético universal cuando el osteópata o el terapeuta cráneo-sacral coloca sus manos en el paciente.

La terapia de polaridad lleva energías fundamentales de la vida y de las personas hacia un estado de equilibrio y libre flujo por todo el campo de energía humano. Basada en los conocimientos de acupuntura, meridianos de energía y otras técnicas Orientales, sobre los músculos, esqueleto y todo el cuerpo.

Sin embargo la terapia cráneo-sacral se basa en unos conocimientos de fisiología articular, fisiopatología de sistemas membranosos, circulatorios, neurológicos, entre otros para explicar los movimientos producidos por la bomba hidráulica del líquido cefalorraquídeo.

Los terapeutas cráneo-sacrales pretendemos que esta bomba hidráulica funcione correctamente y para ello utilizamos unos toques terapéuticos suaves que en la mayoría de los casos son a través de nuestra intención, o sea, sin contacto o presión alguna. Nuestro toque terapéutico está basado primero en la sensibilidad para escuchar a la bomba hidráulica del líquido cefalorraquídeo por todo el organismo y posteriormente, a través de nuestra intencionalidad, regular este sistema hidráulico.

A lo largo de este libro es probable que para explicar bien cada manipulación repita los pasos terapéuticos pese a que en la mayoría de los casos sean los mismos.

Ruego me excusen si creen que me repito en algunos aspectos, pero considero imprescindible insistir en ciertos datos relevantes.

EL ORIGEN DE LA TERAPIA CRÁNEO SACRAL

El concepto cráneo-sacral tiene su origen en la osteopatía, que nace en 1874 con Andrew Taylor Still. Poco después, en 1895, el Dr. Palmer desarrolló el principio quiropráctico. Los quiroprácticos y los osteópatas han arrojado mucha luz sobre la relación que existe entre la función, la estructura y el sistema nervioso humano.

Ambas disciplinas terapéuticas postulan que la curación es inherente al cuerpo y que lo único que el terapeuta puede hacer es contribuir a que ésta se produzca por medio de manipulaciones que alivien la tensión acumulada en la columna vertebral y en otras partes del cuerpo.

Queda claro pues que la salud y la sanación en el ser humano son acciones inherentes y que nuestro trabajo como terapeutas consiste en eliminar las tensiones o interferencias que impiden la perfecta función neurológica entre el cuerpo y el sistema nervioso central (SNC). De esta manera la energía nerviosa y por tanto los reflejos vasomotores espinales hacen que los tejidos y órganos reciban más afluencia de sangre y así se realice la auto-curación.

La terapia cráneo-sacral nos permite atender a la función del sistema nervioso central (SNC) y observar las distintas pulsaciones producidas en el cuerpo cuando dicho sistema funciona sin tensiones membranosas y acompañado de un movimiento óptimo de los huesos craneales. Este movimiento o respiración óseo-craneal deseado se produce gracias al pulso constante que el líquido cefalorraquídeo ejerce sobre el cráneo.

El sistema cráneo-sacral es un sistema fundamental en el cuerpo humano ya que por él pasa casi toda la información nerviosa. Podríamos asegurar que aquí se encuentran los niveles mental, emocional y espiritual del ser humano, lo cual resulta de suma importancia.

Esperemos que en un futuro cercano se profundice más en el estudio de las posibles influencias de los niveles emocionales, sentimentales, mentales en la salud física y su directa relación con el movimiento respiratorio primario, o sea con la libre circulación del LCR.

Vamos a aprender a escuchar los ritmos sutiles de nuestro cuerpo. Estos ritmos naturales del cuerpo son perfectamente calificables y cuantificables por la ciencia médica actual, incluso el que nos ocupa que es el ritmo del líquido cefalorraquídeo.

Es muy posible que en la antigüedad conocieran acerca de la flexibilidad del cráneo, tal vez en el antiguo Egipto, en el Tíbet o en las antiguas civilizaciones mayas o aztecas. Parece que en estas civilizaciones remotas deformaban sus cráneos cuando eran bebés para aumentar sus capacidades intelectuales e incluso para fomentar sus poderes extrasensoriales.

Hoy en día muchos de los grandes maestros espirituales nos hablan de que las personas más espirituales tienen sus cráneos blandos, tienen sus suturas abiertas, con mucha flexibilidad en todo su sistema cráneo-sacral. Ahora sabemos con certeza que la flexibilidad craneal, la relajación craneal, conlleva la posibilidad de aumentar nuestra sensibilidad y nuestro poder personal así como mejorar nuestra inteligencia y sabiduría.

La terapia cráneo-sacral nos brinda la posibilidad de todo esto e incluso de Ser, sentir y vivir de una manera nueva, sin recuerdos traumáticos ni emociones destructivas. La posibilidad de vivir el momento presente independientemente de todos nuestros sentidos, pensamientos y sentimientos.

Es como re-encontrar el maravilloso placer de vivir, de sentir y de expresar. Es armonizar y volver al deseable sutil equilibrio entre nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu.

LAS TERAPIAS MANUALES CONVENCIONALES

Las terapias manuales convencionales tratan el trastorno articular, muscular, ligamentoso, circulatorio, etc., aplicando una fuerza con las manos para trabajar la biomecánica del cuerpo ayudándose de la gravedad, las resistencias, las palancas, manipulaciones o ejercicios. Estas técnicas siempre tratan el efecto, el trastorno biomecánico, pero no la causa que lo originó. Sin embargo en la terapia cráneo-sacral hacemos un viaje que va desde el efecto a las posibles causas.

Las terapias manuales convencionales se han basado en manipulaciones físicas tales como masajes, palancas articulares, estiramientos, desbloqueos, etc. que se han caracterizado por sus técnicas de invasión del cuerpo.

Sin embargo, a partir de ahora, cuando trabajemos con la terapia cráneo-sacral dejaremos de lado dichas técnicas intrusivas para dar paso a la delicada escucha de cierto ritmo sutil que ha pasado inadvertido y que no es otro que el ritmo del líquido cefalorraquídeo. La calidad de nuestra existencia depende considerablemente de la calidad y ajuste de este ritmo, por lo tanto el equilibrio y ajuste de este ritmo será directamente responsable de nuestro bienestar.

Recordemos que éste no es un método invasor y que parte del principio de que el cuerpo es inteligente y capaz de realizar todas sus funciones, incluida la de restablecer su estado natural de salud. Por ello nos acercaremos a este ritmo tratando fundamentalmente de no entorpecerlo a la vez que le proporcionamos la ayuda que necesita.

Para mejorar nuestra salud y calidad de vida usaremos nuestra humildad y sentido común, así como nuestro corazón y buen obrar.

Repetimos pues que la terapia cráneo-sacral no es una terapia intrusiva.

En ocasiones nuestros tratamientos carecen de un enfoque global y nos limitamos a tratar el dolor, lo cual no es más que un efecto localizado de un problema mucho mayor que se nos escapa de las manos y de nuestra comprensión. A veces los síntomas de un paciente se suelen suceder ininterrumpidamente, sin que podamos frenar ni corregir las causas de sus males.

Se trata de hacer una medicina más humana, más asequible y más real.

A través de esta terapia trataremos el origen, la fuente del problema y dejaremos que el cuerpo reaccione y realice su propia e inteligente curación. Aquí mantendremos una relación entre el cuerpo, la psique y el alma.

Hay una frase que nos ayudará a entender la filosofía de esta terapia:

“La imaginación es más importante que el conocimiento”, como bien dijo Einstein. Es a través de la imaginación que luego se plasman las teorías del conocimiento.

Es como hacer un viaje del cerebro derecho hacia el cerebro izquierdo. Primero se crea la idea en el cerebro derecho, en la imaginación, para que tras analizarse en el cerebro izquierdo, en la razón, se pueda materializar.

Se ha demostrado que cualquier hemisferio cerebral puede hacer la función del otro.

Einstein desarrolló la teoría de la relatividad gracias a un sueño que tuvo en el que intuía la curvatura del universo.

Al igual que Einstein y su teoría, tarde o temprano alguien podrá explicar de manera científica esta terapia.

La terapia craneosacral

TERAPIA CRÁNEO-SACRAL ----- BREVE EXPLICACION

EL TEJIDO FASCIAL Y SUS FUNCIONES

Todo el cuerpo está rodeado y envuelto por tejido fascial, somos una gran fascia. Todas las partes de nuestro cuerpo como los músculos, huesos, tendones, nervios, vasos sanguíneos, órganos, etc. están envueltos en tejido fascial y por tanto todo el organismo está interconexionado a través de las fascias.

Este tejido es el que transporta el movimiento respiratorio primario por todo el cuerpo y por tanto es de vital importancia para nuestra salud.

Este tejido fascial se puede ver afectado por traumatismos físicos antiguos o recientes. Todos nosotros tenemos tensiones internas difíciles de percibir, pero que nos repercuten seriamente en todo nuestro organismo. Muchas de estas tensiones sutiles se almacenan sobre todo en la cabeza y en la médula espinal.

Si las fascias se encuentran agarrotadas o en constante tensión el líquido cefalorraquídeo no podrá pulsar por su interior y la comunicación nerviosa, electromagnética y comunicación neuronal no funcionarán correctamente.

Los últimos estudios clínicos nos confirman todas estas teorías.

Es de vital importancia armonizar esta pulsación tan sutil y devolver el micro-movimiento de flexión y extensión en todos los huesos del cráneo y del sacro.

El tejido fascial es de vital importancia y es el responsable de muchos dolores internos difíciles de eliminar. Todo el cuerpo esta formado por tejido fascial y éste es el encargado de comunicar e interrelacionar todo el organismo.

Aquí tenemos el puente entre el mundo físico y el mundo sutil. El tejido fascial como parte del sistema nervioso se ve muy influenciado por las tensiones emocionales y mentales.

LAS EMOCIONES AFECTAN AL TEJIDO FASCIAL

Como tema más importante tenemos que saber que cualquier trastorno psíquico como el estrés, el miedo, el enfado, la ira, la depresión, o cualquier emoción negativa produce una tensión y acortamiento del tejido fascial. Tales circunstancias provocan dolores y molestias en la misma zona o en otras partes del cuerpo mas alejadas, debido a la tensión reciproca de membranas o tejido fascial. Todas las fascias están unidas y forman una perfecta interrelación en todas partes del cuerpo.

Muchos bloqueos mentales a lo largo de nuestra vida, hoy en día todavía tienen repercusión en nuestras membranas craneales internas y en muchas partes del organismo. Tensiones profundas e internas que están constantemente, las 24 horas al día activas, tensas, agotándonos y degenerando los tejidos e impidiendo la libre circulación de los líquidos.

Este hecho tan real como desconocido nos va creando, formando o cultivando un montón de posibles enfermedades y verdaderos puntos débiles de salud. Estamos llenos de tensiones internas, tensiones fasciales, que normalmente son provocadas por un traumatismo físico o por un bloqueo emocional o mental no asimilado correctamente. Esta circunstancia hace que la pulsación del líquido cefalorraquídeo se vea también afectada, provocando fallos de comunicación del organismo con el sistema nervioso central. Esto es un proceso degenerativo.

Por tanto ya sabemos que los sucesos mentales y emocionales implican tensión somática y de igual manera la tensión corporal tiene implicaciones mentales y o emocionales. El terapeuta ayuda a eliminar la tensión somática y el paciente debe de estar preparado por si le vinieran recuerdos de experiencias pasadas con su emoción asociada. A menudo este hecho puede pasar inadvertido o resultar doloroso. El paciente puede o no asociar la liberación somática con algo relacionado con la represión inconsciente de una experiencia pasada y el sentimiento-emoción asociado a ella.

La observación de este hecho nos trae el entendimiento de que es muy posible que estemos llenos de energía psíquica reprimida o no asimilada por todo el organismo, provocándonos una acumulación de estrés en el cuerpo.

EL ESTRÉS

Podemos definir la palabra estrés como tensión o agotamiento por algo que nos angustia, por que todavía el organismo no se ha podido adaptar a unas nuevas circunstancias, tanto agradables, como desagradables. El cuerpo se encuentra estresado porque se encuentra en un proceso de adaptación. Incluso el placer si no es en el momento apropiado y la circunstancia requiere de una rápida adaptación a respuestas autonómicas nos puede generar estrés. Si el organismo no ha tenido éxito en procesar y adaptarse a un reto o a una nueva situación, el cuerpo somatizara o almacenara en los tejidos esta energía potencial que no ha sido asimilada correctamente. Los tejidos en especial las fascias y su sutil movimiento pulsátil que sucede por su interior se verán afectados. Esto crea un bloque energético y la suma de varios de estos nos creara una armadura energética alrededor de la zona del cuerpo donde se halla bloqueado la experiencia no asimilada correctamente o traumática. El bloqueo funciona bajo tres niveles interdependientes el muscular, el emocional y el energético. Cualquier intento por abrir o liberar los bloqueos es bueno y positivo para la vida.

Podemos trabajar el bloqueo a nivel emocional a través del psicodrama, el psicoanálisis, la psicoterapia, etc. el nivel muscular lo podemos trabajar con los masajes, el hata yoga, las danzas, la expresión corporal, etc. la sanación a nivel energético la podemos encontrar a través de un curandero o sanador energético, de la meditación o a través del toque terapéutico o de la terapia cráneo-sacral.

Si el movimiento rítmico del líquido cefalorraquídeo se ve afectado en alguna parte de nuestro organismo, el movimiento de expansión y contracción se verá afectado también, provocando un bloqueo o fallo energético en dicha zona. La zona ya no respira, ya no pulsa, ya no recibe el movimiento respiratorio primario y esto es lo que nos sucede en algunos huesos y suturas de nuestras cabezas.

Esto puede provocar todo tipo de patologías físicas o psicológicas. Este mal y en especial el estrés es una de las claves fundamentales de muchos problemas de espalda, de articulaciones y de muchas alteraciones psicológicas.

Teniendo esto en cuenta, vamos a escuchar y equilibrar todos los micro-movimientos existentes en el cráneo y en el sacro, principalmente. Este ajuste del movimiento de expansión y contracción de todos los huesos cráneo-sacrales, nos creará un nuevo equilibrio en nuestro cuerpo y alma y será capaz de encontrar su auto-curación.

Cuanto mayor es la edad de una persona es probable que tengan más bloqueos y que estos hallan hecho una gran armadura alrededor rígida e inteligente. Esta armadura se hará resistente y reacia a la apertura o al desbloqueo. Pero con perseverancia y con un buen número de técnicas disponibles para usar, podemos ayudar al paciente a liberar parte de su tensión emocional. Las personas somos muy diferentes y reaccionamos de manera muy diversa a las circunstancias de la vida. Por ello la sanación de un paciente se convierte en todo un arte vivo y dinámico.

VAMOS A EQUILIBRAR Y MEJORAR NUESTRO MOVIMIENTO RESPIRATORIO PRIMARIO

Nosotros como terapeutas actuamos mediante el conocimiento, la técnica, la intención, el amor y la energía, para ayudar al paciente a devolver su movimiento respiratorio primario en todo el organismo.

Vamos a relajar y encontrar un mejor equilibrio en las membranas internas del cráneo y de todo el organismo. Con esto conseguiremos vivir con todas nuestras capacidades internas y encontrar la plenitud en esta vida y a todos los niveles.

Cualquier dolor o enfermedad puede encontrar una solución a través de esta terapia. Cualquier trauma psicológico puede ser liberado a través del tratamiento cráneo-sacral. Estamos actuando en el origen de todos los problemas físicos y psicológicos. Estamos yendo a la causa de muchos de nuestros desequilibrios, tanto físicos como psicológicos.

Es muy frecuente que los males de muchas partes de nuestro cuerpo tengan el origen en todas las tensiones de membranas craneales que casi todos tenemos. Estas tensiones deforman e impiden el libre movimiento de flexo-extensión en todos los huesos de la cabeza, impidiendo nuestro movimiento respiratorio primario.

Sin apenas darnos cuenta vivimos con tensiones internas, en nuestro cráneo, en la columna vertebral, en el sacro y en la pelvis. Muchas veces por un nacimiento forzado o por cicatrices, golpes, accidentes o simplemente por experiencias traumáticas a lo largo de toda nuestra vida, desde antes del nacimiento hasta ahora, físicas o psicológicas. El tejido fascial es el que se ve más repercutido e influenciado por estas circunstancias.

Como todas las fascias están perfectamente unidas por la comunicación inherente de todo este tejido a nivel fibrilar, un golpe en la cabeza puede ocasionar dolores en el hombro, en el abdomen, en la zona pélvica o en las rodillas o los pies. Un pequeño trauma psicológico puede ocasionar un malestar físico.

EL CRANEO COMO CONJUNTO DE ARTICULACIONES.

En nuestras cabezas existen 29 huesos unidos a través de las suturas craneales, que hacen de articulación y por tanto tienen un ligero micro-movimiento.

Cada 5 ó 12 segundos se produce un movimiento de expansión y contracción en nuestra cabeza y en todo el organismo. Esta pulsación nos mantiene nuestro campo áurico en perfecto estado de salud y vida, protección y fuerza.

En este trabajo liberaremos todos los huesos del cráneo y permitiremos que tengan su libre movimiento de flexo-extensión. Las tensiones internas del cráneo se disolverán, la circulación sanguínea encefálica mejorará, y todo el sistema nervioso central se oxigenará, creando una mayor capacidad de auto curación de cualquier malestar físico o psíquico.

Actuamos como facilitadores para que el propio organismo se reordene y equilibre.

Con varias sesiones mejoraremos la presión hidrodinámica del líquido cefalorraquídeo en el cráneo, en todo el cuerpo, mejorando así nuestro poder homeostático y nuestra calidad de vida. De esta manera el cuerpo tendrá plena capacidad de auto- curación y regeneración.

Por tanto la pulsación del líquido cefalorraquídeo, llamada también impulso rítmico craneal, sucede en cada hueso y articulación del cráneo, del sacro, de la pelvis y en todas partes del cuerpo humano. Escuchar o sintonizar su ritmo, su simetría y su fuerza y así devolver la correcta pulsación allí donde sea necesario, es el fundamento de esta terapia.

Ahora podemos ajustar en todo nuestro cuerpo este movimiento respiratorio primario, su ritmo y simetría, a través de la terapia cráneo-sacral. Sus beneficios son excelentes para todos los problemas de salud o personales. En especial todo lo relacionado con la cabeza, el rostro, el campo áurico y por supuesto todo lo relacionado con la psicología.